Es 2026sí, en este año que hoy estrenamos, dicen que se acaba el mundo. Si se cumplen las predicciones de los científicos Heinz von FoersterPatricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, el fin del mundo será en noviembre y en un … viernes 13como mandan los cánones supersticiosos. El estudio titulado precisamente así, 'Día del Juicio Final: viernes 13 de noviembre de 2026 d.C.' , que publicaron en la revista 'Science' en 1960 y que tanta atención atrajo en todo el mundo, no se basaba en supuestas profecías de Nostradamuscomo las que saltan cada año augurando nuevas catástrofes naturales, guerras, drásticos efectos del cambio climático o crisis económica.
Tampoco en el calendario maya, que tantos temores sembró en 2012 cuando interpretaciones erróneas alertaron de un cataclismo cósmico para aquel 21 de diciembre que, afortunadamente, quedó en agua de borrajas. Ni en secretos de fátima que por entonces aún quedaban por revelar o en creencias de sectas apocalípticas, como las que empujaron al suicidio a cientos de seguidores en el cambio de milenio. La predicción de estos investigadores de la Universidad de Illinois se basaba en cálculos matemáticos. Según este equipo, liderado por el físico y cibernético Von Foerster (Viena, 1911-California, 2002), la humanidad habría crecido tanto a finales de este año 2026 que se autodestruiría. «En esta fecha la población humana se acercará al infinito si crece como lo ha hecho en los últimos dos milenios», defendían.
Su vaticinio era el resultado de una 'ecuación del fin del mundo' que elaboraron para calcular cómo aumentaría la demografía si el planeta no sufría desastres mundiales, naturales o provocados, que interrumpieran su escalada. «Se basan en la teoría de que cuanto más aprende el hombre sobre cómo ha de sobrevivir, más crece la población», explicaba este periódico hace 65 años. Según este criterio, el ser humano no moriría «de hambre, ni de radiaciones, ni de enfermedades». «La superpoblación -decía ABC citando a Von Foerster- hará que no quede espacio libre y se muera, entonces, por falta de él».
Recorte del periódico del 5 de noviembre de 1960
El artículo, muy divulgado por los medios de comunicación de todo el mundo y que también inspiró cómics y viñetas como una famosa de Mingote«recibió varias críticas», según recordó Stuart Umplby en 1987. Aunque sus cálculos y la ecuación derivada de ellos «parecía muy acertada para el pasado, había, naturalmente, dudas de su exactitud para el futuro», explicaba el científico estadounidense. Sin embargo, «los autores mantuvieron firmemente su postura». Veintisiete años después, Umplby aseguraba en la misma revista 'Science' que la capacidad de desarrollo de la Humanidad había «sobrepasado todos los cálculos». Si en 1975 la ecuación predijo que la población superaría los 3.500 millones de personas, muy cercana a la realidad (3.970), en los años ochenta ésta llegó a los 4.400 millones de habitantes, notablemente por encima de los 3.970 que auguraba la fórmula matemática del estudioso de la cibernética y sus colegas. La ecuación había demostrado ser «muy conservadora», constataba en ABC el bioquímico español Santiago Grisolía a finales de los años 80.
Pese a la preocupación por el problema del crecimiento, junto con el del envejecimiento en EE.UU. y Europa, la población mundial siguió aumentando. Casualmente, un 13 de noviembre, como el predicho por Von Foerster, pero de 2022, se conoció que la humanidad en esos días alcanzó la cifra récord de 8.000 millones de habitantes. En la actualidad sumamos unos 8.260 millonespero no teman. No parece que el mundo se vaya a acabar en este 2026, ni que tengamos que echar mano del plancton para sobrevivircomo algunos sugerían hace medio siglo. La ONU pronostica que la población seguirá creciendo durante los próximos sesenta años y llegaremos a los 10.300 millones de habitantes en 2080, aunque tras alcanzar este pico, la tendencia cambiará. Se iniciará un declive y Para 2100, la población será un 6% menor. -unos 700 millones de personas menos- de lo que se proyectaba Hace una década, por un descenso en la fertilidad en algunos grandes países, como China. El apocalipsis tendrá que esperar.




