Con la llegada del 31 de diciembre, miles de familias guatemaltecas se prepararon para despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo a través de rituales y creencias populares que, desde hace décadas, se transmiten de generación en generación como parte de la identidad cultural del país.
Estas costumbres están ligadas al deseo de prosperidad, salud, amor y nuevas oportunidades.
Entre las más conocidas figura la práctica de salir a la calle con una maleta, como símbolo del anhelo de viajar durante el año entrante. También es tradicional comer 12 uvas a la medianoche —una por cada mes— para atraer buenos deseos.
Otra costumbre popular consiste en usar ropa interior de colores específicos: rojo para el amor, amarillo para el dinero, blanco para la paz o verde para la salud.
A estas expresiones se suma el encendido de velas y el uso de aceites aromáticos durante la noche del 31. Se cree que estos rituales ayudan a limpiar energías y atraer bienestar.
Las velas suelen elegirse por su color, en correspondencia con los deseos del nuevo año. En algunos hogares, se colocan aceites esenciales —como lavanda o cítricos— en difusores para aromatizar el ambiente y fomentar un clima de tranquilidad y esperanza.
«Hoy en día, así como ahorita en diciembre, se está vendiendo mucho las veladoras blancas, en especial las doradas, que son las que más llevan el fin de año. El dorado lo llevan mucho, como le dicen, para la suerte, entonces para eso es que llevan el dorado», dijo un comerciante de mercado.
En muchos hogares, el último día del año se dedica a la limpieza general, como una forma simbólica de dejar atrás lo negativo y preparar el espacio para un nuevo comienzo.
Algunas personas también guardan billetes o monedas como señal de abundancia para el ciclo que inicia.
*Manténgase actualizado con el boletín Ahora. Información clave en el momento en que sucede. Suscríbase aquí.




