
Unas declaraciones de Javier Milei a la cnn en las últimas horas de 2025 revive su deseo a lo largo de estos dos años de conformar un frente internacional de gobiernos de derecha y liberales que enfrente a los de izquierda y centroizquierda. Ahora lo encuentran junto a nuevos líderes de este club ideológico en América Latina y más aliados a Donald Trump para avanzar, como dijo ahora, en un nuevo bloque de diez países. Semanas atrás en el Gobierno deslizaron que están hasta organizando una cumbre en Buenos Aires.
Para el caso, en la entrevista que le acaba de dar al periodista Andrés Oppenheimer para la CNN en Español, volvió a desenfundar sus viejos aviones y armar ahora un bloque regional de diez países que le hagan frente a lo que llamó «el socialismo del siglo XXI» al que volvió a comparar, como en otras oportunidades «con un cáncer».
“Estoy trabajando activamente por eso», sostuvo al consultarle al periodista sobre su idea de conformar un bloque de líderes de derecha y centroderecha, cuyos nombres no precisó.
En el Gobierno incluso deslizaron días atrás que ya lo habló con Trumpy que quieren que el propio presidente estadounidense viaje a la Argentina para dicha cumbre, que se haría por dentro o en paralelo a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). Este espacio de la derecha estadounidense, que se hizo regional, es la plataforma que llevó a un Milei recién asumido a conocer al líder republicano, en las afueras de Washington, en febrero de 2024. Trump competía entonces contra la fallida reelección y hasta la candidatura de Joe Biden, pero le deseó el triunfo al republicano.
Ayer entrevisté al Presidente Javier Milei. Acá va un adelanto. ¡La entrevista completa próximamente en CNN y el Canal “Oppenheimer Presenta” de YouTube! pic.twitter.com/TBe93IXCLv
— Andrés Oppenheimer (@oppenheimera) 31 de diciembre de 2025
«Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de diez países que estamos trabajando y vamos a seguir avanzando. Estamos intentando hacer un bloque, donde nuestra propuesta sea abrazar las ideas de la libertad y plantarnos frente al cáncer del socialismo en sus distintas versiones: ya sea el socialismo del siglo XXI o el despertar. Ni hablar de las versiones más extremas», sostenido.
Milei no lo dijo ahora, pero se presume que en Ese espacio de líderes a resistir, no caben dudas se encuentra ante todo Luiz Inácio Lula da Silva.una voz potente pero que ha perdido liderazgo. También la mexicana Claudia Sheinbaum y se descuentan Nicolás Maduro, de Venezuelaentre otros. Esta tercera presidencia, no pudo revivir la Unasur, como pensaba; Tampoco ahora pudo imponer su visión en la cumbre del Mercosur de Foz do Iguazú, donde Milei se alió a Trump y su asiento militar a Venezuela, pero tampoco pudo llevar la batuta.
«Pareciera que la región ha despertado de la pesadilla del socialismo del siglo XXI. La gente está descubriendo que efectivamente es una farsa, que toda la pátina buenista no es ni más ni menos que un relato sensiblero, mentiroso, engañoso, para que un conjunto de forajidos tomen el poder y empobrezcan a la población. Todos los países donde se aplica es un fracaso», agregó. De la entrevista con CNN se conocieron sólo partes, sobre todo esto, y la versión completa se transmitirá el próximo 11 de enero.
No es la primera vez que Milei habla de un arco político a la derecha conservadora que se orgánica. Lo hacía ofreciendo la «batalla cultural» contra el llamado progresismo/wokismo, contra los organismos internacionales, la ideología de género, las críticas a Israel, y el Estado aportando dinero para las minorías, cuando cortejaba con Trump, que cumple recién ahora el primer año de su segundo mandato. También por coincidir en que hay que pelear por afirmar lo que llaman «valores occidentales», orden y seguridad.
Entonces planeaba la conformación de un espacio internacional integrado por el republicano; por la italiana Giorgia Meloni; el húngaro Víctor Orbán; el salvadoreño Nayir Bukele; el paraguayo, Santiago Peña. Pero al final, ese anhelo nunca se materializó.
A diferencia de Milei, que mantiene una estricta subordinación a su alianza incondicional con los Estados Unidos, sus otros amigos fueron respondiendo a los intereses nacionales de sus propios países y regiones. Meloni, con europeos; Orban, con Trump y hasta con Putin. Bukele hace su juego propio, mientras es blanco de críticas internacionales porque a medida que profundiza su poder político basado en la doctrina de seguridad que exitosamente la impuso en El Salvador, lo hace también a costa de la democracia y el Estado de derecho. Ya reelegido quiere estirar su mandato por diez años más.
Milei no los nombró, pero a nivel regional, con las nuevas victorias, hay ocho países a la derecha liberal o conservadores y aliados a Trump, que son, además de la Argentina, los recientes ganadores en Honduras, Nasry Asfura; José Antonio Kast, en Chile; Rodrigo Paz en Bolivia. A ellos hay que sumarles a José Raúl Mulino, de Panamá; Daniel Noboa, de Ecuador; José Jeri, de Perú; y Santiago Peña, de Paraguay.
frente hay siete países con gobiernos de izquierda o centroizquierdaentre ellos los más grandes de la región: Brasil, con Lula; México, con Claudia Sheinbaum; Colombia con Gustavo Petro. Milei tuvo insultos para con ellos. Hoy se moderó, pero nunca habló ni con la mexicana ni con el brasileño. Trump en cambio inició su propio canal de diálogo, de intereses con ambos -no con Petro- y hasta tiene con ellos una buena relación.
Los libertarios se ilusionan con que las elecciones presidenciales de este 2026 en Brasil y Colombia le suman más aliados a la prédica contra el socialismo y el comunismo -que en realidad se transformaron en otras ofertas ideológicas tras el fin de la Guerra Fría- le traiga nuevos afiliados al mismo club.
Además del Mercosur, el Grupo Río, y otros clubes políticos y económicos regionales, con el auge de la izquierda y la centroizquierda, Lula lideró la Unasur, que fue amplia a nivel ideológico, pero indulgente con la deriva dictatorial de Venezuela y autoritaria en Bolivia. Además, nunca cumplió su objetivo de fomentar un gran proyecto de desarrollo económico en infraestructura física.
La Celac, dominada por el chavismo, también le perdonó sus crímenes y abusos a los derechos humanos. Y se concentró en criticar a los Estados Unidos. Unasur desapareció. Mauricio Macri, Sebastián Piñera, de Chile, e Iván Duque, en Colombia amagaron por sus vías en construir la Prosur. Nunca funcionó. Tampoco el intento de Lula y Alberto Fernández de revivir la Unasur. A Milei no le interesó ni lo uno ni lo otro.




