
Sufrir dolor abdominal o malestar digestivo inexplicable es algo habitual en cientos de personas en España. Sin embargo, este tipo de molestias son mucho más comunes en mujeres que viven su día a día con estos dolores de estómago que, aunque puedan parecer pasajeros, se prolongan durante un tiempo. Esto es lo que se suele conocer como síndrome del intestino irritable (SII). Se trata de una afección crónica que suele causar hinchazón, dolor y malestar.
Un grupo de expertos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha descubierto el motivo de por qué las mujeres son más propensas a sufrir el síndrome del intestino irritable.
La clave está en el estrógeno.
Los investigadores han descubierto que la clave está en el estrógeno. Según la información que ha publicado el portal Science, esta hormona se encarga de activar vías casi desconocidas en el colon que pueden llegar a provocar el dolor y también aumentan la sensibilidad intestinal de las hembras a algunos alimentos. De hecho, cuando se administra en ratones machos para simular los niveles observados en hembras, se puede ver como la sensibilidad al dolor intestinal aumenta.
«En lugar de simplemente decir que las mujeres jóvenes padecen SII, buscamos una explicación científica rigurosa«, cuenta la doctora Holly Ingrahamprofesora Herzstein de Farmacología Molecular y Celular en la UCSF y coautora del estudio. «Hemos respondido a esa pregunta y, en el proceso, hemos identificado nuevos objetivos farmacológicos potenciales».
Por otro lado, la investigación también ha resuelto la duda de por qué las dietas bajas en FODMAP, es decir, las que restringen carbohidratos fermentables ayudan a los pacientes con SII. «Sabíamos que el intestino posee un moderno sistema de detección del dolorpero este estudio revela cómo las hormonas pueden aumentar esa sensibilidad al interactuar con este sistema a través de una interesante y potente conexión celular», afirma el doctor David Juliocatedrático de Fisiología.
Los expertos pensaban que encontrarían receptores de estrógeno en las células enterocromafinas (CE), que mandarían señales de dolor del intestino a la médula espinal. La sorpresa es que encontraron que los receptores de estrógeno. se concentraban en la parte inferior del color y en las células L. Además, observaron una reacción en cadena que nace cuando el estrógeno se una a las células L.
El estrógeno hace que las células liberen una hormona conocida como PYY. Esta actúa sobre las CE y las incita a liberar el neurotransmisor serotonina que se encarga de activar las fibras nerviosas sensibles al dolor. En las pruebas con ratones hembra, vieron que la extirpación de los ovarios o el bloqueo del estrógeno, la serotonina o el PYY redujeron el intenso dolor abdominal.




