Cosas más extrañas se despidió como lo hacen las grandes obsesiones de la adolescencia: con épica, nostalgia y una herida que no termina de cerrar. Dividida en tres partes, la quinta y La última temporada llegó a Netflix. para finalizar la historia ambientada en Hawkins, ese pueblito de los años ochenta donde el horror siempre estuvo a la vuelta de la esquina. El episodio final se estrenó el 31 de diciembre a las 22.00.
Desde su primera temporada, la serie sembró preguntas que los fanáticos regaron con teorías delirantes y una esperanza ciega sobre el destino de los protagonistas. Los hermanos Duffer, creadores de la serie, animaron ese juego, prometiendo que todo era posible. El final cumplió con esa promesa: el villano cayó, sí, pero el precio a pagar fue tan alto que la victoria se siente incompleta. Una decisión que dividió a los fanáticos (que se hicieron sentir en redes sociales) y dejó claro que no todos estaban listos para semejante costo.
Cosas más extrañasestrenada en julio de 2016 y convertida en éxito instantáneo, siempre fue un homenaje sin culpa al cine y las series de los años ochenta, y su final no fue la excepción. La historia se resolvió de la manera más clásica posible: un grupo de protagonistas reuniendo coraje, improvisando un plan que se sostiene con alambre y llevándolo a cabo, no porque su brillantez, sino porque es la única opción para detener al villano. Como en aquellas películas que la inspiraron, no gana el más inteligente sino el que se anima a dar un paso adelante cuando todo parece perdido. Cosas más extrañas siempre ha elegido el corazón antes que la lógica, la emoción antes que la estrategia perfecta.
Foto: Cortesía de Netflix.
Sin embargo, el apego a la épica le terminó jugando en contra. La última temporada se estiró más de lo necesario, con episodios y escenas que dilataron la resolución sin aportar mucha información ni tensión real: solo el capitulo final dura dos horas y 10 minutos. Menos capítulos —o una edición más severa— le habrían dado a la historia la agilidad que el desenlace pedía. No todo clímax necesita durar tanto para ser efectivo.
Cosas más extrañas siempre fue una serie coral, poblada de personajes que parecían secundarios y terminaron siendo imprescindibles. Pero, sobre todo, fue una historia contada en tres planos que pocas veces se unían, aunque siempre dependieron entre sí: los chicos que descubren el horror antes que nadie (Mike, Lucas, Will y Dustin, y más adelante Erica y Max); los adolescentes que crecen a los golpes, entre peligros y responsabilidad (Steve, Nancy, Jonathan y luego Robin); y los adultos (Hopper, Joyce y Karen) que llegan tarde, pero cuando lo hacen, ya no hay vuelta atrás. Hawkins funciona así: cada generación ve una parte del monstruo, ninguna lo entiende por completo.
En ese recorrido, algunos crecieron hasta volverse el corazón emocional de la serie. Steve Harrington (Joe Keery) es el ejemplo perfecto: empezó como el galán arrogante del liceo y terminó siendo el protector improvisado de un grupo de inadaptados que preferían jugar. Calabozos y Dragones antes que ir a las fiestas de los populares. Su transformación no es solo carisma y un peinado genial. Es la prueba de que Cosas más extrañas entiende que los héroes no nacen: se hacen, muchas veces a los golpes.
Foto: Netflix.
Nancy Wheeler (Natalia Dyer) se consolidó como la “última chica» de la saga. No solo sobrevivió, sino que tomó decisiones, lideró y cargó con el peso del desenlace. Su arco la emparenta con las grandes heroínas del cine de terror clásico, de Víspera de Todos los Santos a viernes 13pasando por Pesadilla en lo profundo de la noche.
Pero si hay un personaje que condensa el espíritu de esta última temporada es el de Will (Noé Schnapp). Primera víctima de Vecna (Jamie Campbell Bower) y testigo silencioso desde el inicio, protagonizó los momentos más comentados del final: la confesión íntima a sus amigos y su inesperada conexión con los Demogorgons y el propio villano. Will dejó de ser el chico perdido para convertirse, finalmente, en una pieza clave. No por fuerza ni inteligencia, sino por sensibilidad. Y por animarse, finalmente, a abrazar su identidad.
En contrapartida, el arco de Eleven (Millie Bobby Brownque en esta temporada tiene una misma expresión para todo) queda desdibujado y con poca trascendencia pese a haber sido la protagonista excluyente desde el primer episodio.
Foto: Cortesía de Netflix.
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Si bien la serie ya concluyó, los planos de los hermanos Duffer son continuar con la saga con un spin off que, prometen, contarán una historia diferente, en un nuevo lugar y con personajes nuevos.
En la segunda parte de la temporada final de Cosas más extrañasestrenada en Navidad, se descubrió que el Al revésese mundo igual al nuestro, pero lleno de peligros, era un agujero de gusano que tenía como segunda extremidad al Abismo, una de las grandes revelaciones de la serie. Es en ese lugar árido en donde vive el Mind Flayer, una entidad con forma de araña que controla a los Demogorgons ya la que llegó Vecna (o sea 001, Henry Creel) cuando Eleven lo deportó con sus poderes.
Foto: Cortesía de Netflix
Hasta el episodio final se desconocía cómo Vecna había obtenido sus poderes, algo que sí se había mostrado en la obra de teatro. Cosas más extrañas: la primera sombraque oficiaba como precuela de la serie. Allí, como en el cierre que llegó este 31, se mostró que Vecna no era el gran villano de la serie, sino un lugar teniente del Mind Flayer, el gran enemigo a vencer. Eso impulsará la expansión de este universo.
«El spin-off profundizará en eso y lo explicará y lo entenderán. Pero es una mitología completamente diferente. Así que no es una exploración profunda del Azotamentes ni nada parecido. Es muy novedoso y original», dijeron los Duffer a Variety.
En lugar de continuar la historia en Hawkins, la nueva serie explorará otro rincón de este universo, ampliando su mitología sin depender de lo ya conocido. Una apuesta lógica para una franquicia que, después de cerrar su historia principal, todavía quiere seguir explotando al monstruo.



