
Diversas tramas de corrupción colonizaron administraciones madrileñas gobernadas por el PP entre 2004 y 2015. Este período de pillaje institucional, en parte ya juzgado y condenado, se corresponde con el de la hegemonía casi absoluta del partido en la Comunidad de Madrid, donde gobernó en solitario con mayoría absoluta, así como en más de 100 municipios de la región. Redes empresariales delictivas sobornaron en ese tiempo a decenas de dirigentes públicos del PP para lucrarse mediante el amaño de contratos.
Una de esas tramas delictivas se enriqueció a costa de las fiestas patronales de grandes municipios gobernados por el PP y también gracias a eventos organizados por la Comunidad de Madrid para publicitar sus obras públicas. durante el mandato de Esperanza Aguirre.




