el poderío andaluz, un Oriol Pla en estado de gracia y la vuelta de Coque Malla



En teatro, como en todas las áreas de la cultura, reina la incertidumbre. El momento político es delicado. Los dos proyectos centrales del Ministerio de Cultura se tambalean (la reforma del INAEM y el Estatuto del Artista) y gran parte de la profesión teme la llegada de la ultraderecha. Mientras tanto, la programación avanza con normalidad y la asistencia y la ganancia continúan aumentando aunque todavía están por debajo de las cifras anteriores a la pandemia. El año comienza fuerte, con un enero al galope y esperados proyectos como la vuelta de Coque Malla a las tablas. o el nuevo trabajo de Oriol Pla.

En la memoria queda un 2025 con pequeñas perlas como hipersueño de Paz Rojo, los nuestros de Lucía Carballal, Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos. de María Velasco, el Fuenteovejuna de Rakel Camacho, la burrada de Rocío Molina en Calentamiento o esa pieza fría y negra como el abismo de Angélica Liddell, Seppuku. Una instantáneamente incompleta e insuficiente. Cualquiera lo es en un sector que ya supera los diez millones de entradas al año con casi cincuenta mil representaciones. Así que en este artículo trataremos de acercar lo más interesante por llegar de un sector territorialmente centralizado (más del 55% de la actividad escénica tiene lugar en Catalunya y Madrid) y en el que cada día es más complicado girar.

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