
Hay que hacerse una pregunta. La pregunta es ésta: ¿Ryan Wesley Routh, el lunático que intentó asesinar al expresidente Donald Trump a principios de este mes, se radicalizó por la retórica incendiaria de Ben Rhodes? ¿Es el llamado amigo de Obama y el susurrador de los mulás, más conocido como el novelista fracasado que hizo posible el acuerdo nuclear con Irán, culpable de incitar a la violencia contra un oponente político? Si se aplican los mismos estándares rigurosos que los medios de comunicación tradicionales, la respuesta es un sí rotundo.




