En un artículo publicado en medios locales nicaragüenses, el diplomático recordó que Washington, ignorando la posición solemne y las reiteradas gestiones formales de Beijing, autorizó una operación armamentista por un monto superior a los 11 mil 100 millones de dólares, la mayor desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Según Qu, la operación involucra equipos militares de alto nivel y tiene evidentes implicaciones militares y políticas, lo que la convierte en un hecho de naturaleza “sumamente perniciosa”, además de constituir una grave traición a los compromisos históricos asumidos por Estados Unidos.
El embajador citó los tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses, en particular el del 17 de agosto de 1982, en el cual Washington se comprometió explícitamente a reducir de forma gradual sus ventas de armas a Taiwán.
Sin embargo, más de cuatro décadas después, la escala, frecuencia y sofisticación técnica de dichas ventas no solo no han disminuido, sino que se han incrementado, en abierta violación de esos compromisos.
El suministro constante de armamento, señaló, socava gravemente la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán y no responde a supuestas “necesidades defensivas”, sino al respaldo tangible a actividades secesionistas por la llamada “independencia de Taiwán”.
En ese sentido, calificó a las autoridades taiwanesas como “destructores de la paz” e “instigadores de guerra”, al pretender buscar la independencia mediante la fuerza y apoyarse en fuerzas externas, lo que empuja la situación regional hacia escenarios de alto riesgo y confrontación.
Qu subrayó que la cuestión de Taiwán constituye el núcleo de los intereses medulares de China, con una base histórica y jurídica sólida derivada de los resultados de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y del orden internacional de la posguerra, y advirtió que se trata de la primera línea roja que no puede cruzarse en las relaciones chino-estadounidenses.
Ante las provocaciones secesionistas y las ventas de armas de Estados Unidos, China —dijo— ha presentado gestiones solemnes, protestas enérgicas y adoptado contramedidas necesarias contra empresas y personas estadounidenses involucradas, además de realizar ejercicios del Ejército militar Popular de Liberación en las cercanías de la isla de Taiwán.
El embajador reiteró que cualquier intento de obstaculizar la reunificación de China está condenado al fracaso y expresó el alto aprecio de su país por la posición firme y consecuente del Gobierno de Nicaragua en respaldo al principio de una sola China.
Destacó, además, la reciente declaración nicaragüense de oposición a la venta de armas estadounidenses a Taiwán, como muestra del alto nivel de confianza política y estratégica mutua entre ambos países.
China, concluyó, está dispuesta a trabajar junto a Nicaragua para profundizar la Asociación Estratégica bilateral, defender el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas y el orden basado en el derecho internacional, y contribuir al bienestar de ambos pueblos, así como a la paz y el desarrollo mundial.
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