Dentro del aluvión de escándalos que ha dejado al PSOE y al Gobierno exhausto al cierre de 2025, los que han tenido un impacto más severo han sido los de índole sexual. Los casos de acoso que han aflorado en varias federaciones, pero que … han llegado a impactar en el círculo más cercano de Pedro Sánchez han planteado una seria crisis de credibilidad a un partido que ha defendido la bandera de los derechos de las mujeres durante toda su trayectoria política.
El presidente ya se vio forzado a cesar a Paco Salazar de sus competencias en Moncloa y en el PSOE el pasado mes de julio cuando se publicaron varias denuncias de actuaciones machistas contra sus subordinadas en Presidencia del Gobierno. La polémica no acabó con su salida, dado que el PSOE no dio curso a las denuncias, las dejó en un limbo y el defenestrado Salazar. mantuvo su red de influencia en los centros de poder socialista hasta meses después.
Tras destaparse este tipo de actuaciones, que se interpretaron como un intento de encubrimiento o, al menos, de protección al asesor áulico de Sánchez, el propio jefe del Ejecutivo reconoció en una conversación informal con periodistas que asumía el «error en primera persona» y anticipaba una serie de cambios dentro del partido para reforzar los canales antiacoso, de manera que funcionaran correctamente.
Según ha podido saber ABC, dentro de las novedades que está previsto impulsar está un cambio en el modelo del propio buzón de denuncia, de manera que las reclamaciones que se presentan dejen de ser anónimos. Hasta ahora, el anonimato se había entendido como una garantía para los denunciantes, pero en la práctica, en Ferraz aseguran que plantea importantes «complejidades» a la hora de dar curso a las reclamaciones.
En este sentido, las fuentes consultadas destacan que están trabajando en colaboración con un despacho de abogados especializados en este tipo de delitos contra las mujeres para ir perfilando y mejorando el sistema. Aseguran que si la denunciante no se identifica, algo que hasta ahora se permitía con el modelo actual, la opción de contactar con ella para el seguimiento del expediente. se limita al soporte que ofrece la propia plataforma.
El partido está recibiendo en el buzón antiacoso denuncia que no son de índole sexual y que ralentizan el proceso
Esto es, si no hay canales alternativos para ponerse en contacto con ella, un correo electrónico o un teléfono, por ejemplo, la comunicación solo se puede establecer a través de la propia plataforma en la que se ha interpuesto la denuncia, por lo que si la denunciante no se conecta a la misma, no hay interacción posible. La idea es asumir un modelo similar al que ya opera en el PSCde manera que, aunque salvaguardando la confidencialidad, existe la opción de agilizar los expedientes.
Sin embargo, que desaparezca la garantía del anonimato puede acabar generando un efecto perverso, desincentivando la denuncia, ya que algunas víctimas recelan de que su identidad vaya a ser salvaguardada. Por otro lado, fuentes socialistas apuntan que, en las últimas semanas, el canal antiacoso se ha sobrecargado de acusación que, aprovechando el citado anonimato, se han interpuesto para saldar conflictos internos de otra índole.
Por ello, además de desanonimizar las denuncias, el PSOE está realizando ya entrevistas para tratar de reforzar el capital humano con el que cuenta el órgano contra el acoso del partido. El perfil que se está buscando es el de una persona formada en Derecho que pueda aportar una visión jurídica a las situaciones que se identifiquen. La falta de estos «recursos humanos» es a la que el propio Sánchez achacó la falta de diligencia en gestionar los expedientes de las denunciantes de Salazar, que desaparecieron de la plataforma, según explicó el partido por una «ofuscación informática».
En el partido aseguran que a raíz de la polémica generada también hay cierta confusión en los canales que hay que utilizar para poner en conocimiento conductas de acoso, ya que se ha registrado una entrada de denuncias en este órgano que no tienen índole sexual y ese trabajo de desbrozado acaba por ralentizar el proceso de las que sí lo son.
El Gobierno pretende obligar a partidos, sindicatos y empresas a contar con un órgano antiacoso similar al del PSOE
Además, una de las cuestiones más polémicas y que todavía genera malestar en el seno de la organización es que las denuncias contra Salazar se hayan saltado con un mero castigo orgánico -la imposibilidad de que pueda volver a darse de alta como militante- y que no se hayan remitido los hechos, consideradas falta «muy grave» por la formacióna la Fiscalía para que pueda investigar si hay algún tipo de ilícito penal.
Fuentes del partido deslizan que «respetan» a todas las víctimas, incluso a las que no quieren denunciar. En Ferraz se defienden asegurando que nunca han intentado «tapar» ninguna situación y se aferran a lo novedoso del sistema de denuncia -el PSOE es el primer partido que cuenta con este órgano contra el acoso que comenzó a trabajar el pasado meses de mayo- por lo que suponen que tiene que perfeccionarse en el futuro.
Extenderlo a todos
De hecho, el Gobierno está estudiando nuevas medidas tras la proliferación de casos de acoso sexual en el PSOE y pretende obligar a todos los partidos políticos, sindicatos y empresas a contar con un mecanismo de denuncia interna similar al que han puesto en marcha en Ferraz. Fuentes gubernamentales confirman que ya trabajan en esta idea, que puede materializarse en un real decreto ley que se llevará al Consejo de Ministros en el primer tramo de 2026, aunque todavía está en fase de estudio.
El PSOE aprobó el pasado mes de mayo un protocolo antiacoso que incluye, entre otras medidas, un canal de denuncia interna que puede ser anónimo si los denunciantes lo prefieren. El caso queda registrado en una plataforma interna en la que los responsables del órgano antiacoso se ponen en contacto con las víctimas y protegen su identidad. En teoría, este órgano es autónomo y no debe recibir instrucciones de la cúpula del partido.




