En poco más de seis años, Francisco Cancino ha consolidado su marca como un pilar de la moda mexicana contemporánea. Esto se debe en parte a la trayectoria de una década que construyó como director creativo en Yakampot antes de lanzar su propia marca, pero también es el resultado de la coherencia y la disciplina que se necesita para presentar colecciones de acuerdo con el calendario tradicional de temporada en un país donde la industria de la moda aún está evolucionando.
De hecho, en los últimos dos años, Cancino ha comenzado a formular su propio sistema, creando sus colecciones en tetralogías. Esta estructura le ha permitido desarrollar una extensa obra a un ritmo más deliberado que se adapta a nuestro estilo de vida moderno y acelerado. Luego de explorar la historia de la Ciudad de México con sus últimas colecciones, comenzó un nuevo capítulo con “Cómo Criar Monstruos Marinos”, que continuará desarrollándose a lo largo de las próximas tres temporadas.
Con esta nueva etapa Cancino aplica ideas filosóficas a su proceso creativo. Sus criaturas marinas son una metáfora nietzscheana, una forma de “iniciar una exploración que comenzó con el tratamiento de materiales, siluetas y patrones”. La frase “hacerse a la mar”, también tomada de Nietzsche, se convirtió en un recordatorio y motivación para buscar nuevos horizontes y aventurarse en lo desconocido.
Estos conceptos eran evidentes en la forma en que combinaba sus siluetas características con detalles más atrevidos, revelando un afán por la experimentación. La cohesión apareció en las mangas cortas y plisadas, y se reflejó en los sofisticados cuellos altos en forma de abanico, así como en las cascadas de flecos de cristal en prendas confeccionadas en seda, lana y algodón con brillantes acabados satinados. La sorpresa llegó con los vestidos transparentes que cerraron el desfile. “Siempre trato de expresar la identidad mexicana”, dijo Cancino, “y en esta colección me pregunté qué pasaría si la dejara desnuda o incompleta”.
Entre bastidores, el diseñador habló de su deseo de explorar ideas desde un lugar de libertad, que se convertirán en algo más grande en sus próximas tres colecciones. «También quería crear paradojas», dijo, «para construir un lenguaje de diseño que se mueva entre la transparencia y la solidez, la rigidez y la languidez, lo barroco y lo elaborado, lo minimalista y lo natural». También invocó la idea de Nietzsche de amor fati«pensar en los errores como posibilidades de crear algo nuevo».




