Prensa Libre Publicará la semblanza de los personajes que, con sus aportes durante el 2025, promovieron cambios en Guatemala en cinco categorías: arte y cultura, empresarial, innovación, proyección social y servicio público. Esto, como antesala para la publicación del Personaje del Año, que se dará a conocer el próximo 4 de enero del 2026.
La desnutrición infantil es una batalla que Guatemala enfrenta desde hace décadas, y los esfuerzos por erradicarla surgen desde distintos sectores. Guatemaltecos por la Nutrición ha demostrado que la niñez puede ser rescatada de este flagelo que condena al país al subdesarrollo. Por los logros alcanzados este año, la iniciativa es reconocido por Prensa Libre con la mención Bien Hechoen la categoría de Proyección Social.
Castillo Hermanos implementó el programa desde el 2023 en Huehuetenango, en cinco municipios: La Libertad, Cuilco, La Democracia, Santa Eulalia y San Pedro Soloma. En sus campamentos, atención llamados Nutrimóviles, se da integral a niños ya sus familias. El objetivo es erradicar la desnutrición desde la raíz, con 19 intervenciones que abarcan determinantes biológicos, ambientales y económicos.
El trabajo continuo y permanente que Guatemaltecos por la Nutrición realiza que logró que la desnutrición aguda en menores de cinco años se reduce del 6% a 0.38% en las comunidades atendidas, Mientras que la crónica bajó hasta 17 puntos porcentuales. Estos resultados fueron evaluados este año por la doctora Sophia Aguirre, investigadora de la Universidad Católica de América, en Washington, Estados Unidos.
Los campamentos son estructuras móviles que permiten al equipo de profesionales —médicos, nutricionistas, ingenieros agrónomos y especialistas en desarrollo económico comunitario— adentrarse en los lugares más remotos para llevar atención a los pobladores. Tienen capacidad para proveer hasta 50 consultas médicas y nutricionales al día.
Al identificar a un niño con desnutrición, este pasa por una evaluación médica y nutricional, para luego seguir con la etapa de recuperación. El seguimiento continúa en el hogar, y también se atiende a la familia con distintas intervenciones para mejorar sus condiciones de vida.
José Silva, director ejecutivo de Guatemaltecos por la Nutrición, señala que la movilidad de los campamentos, la calidad profesional del equipo de trabajo y la continuidad de la atención permanente —no sueltan a un niño hasta que recupere su estado nutricional— han sido claves.
Este año se ha atendido a tres mil niños con desnutrición crónica o retardo de crecimiento en los cinco municipios de Huehuetenango, con lo que las intervenciones han alcanzado a unas dos mil 500 familias. En el caso de la desnutrición aguda, que es una condición estacional, la atención ronda los 300 niños por año.
Pero el impacto va más allá de estas familias, pues también se trabajan proyectos que benefician a comunidades enteras, como la mejora en la calidad del sistema de agua, en colaboración con las municipalidades. De esta forma, indirectamente, el beneficio se amplía a unas 70 mil personas.
Lucha por el cambio
La desnutrición crónica tiene su génesis en los primeros años de vida, durante el embarazo y los primeros dos años, producto de una mala nutrición. En este período se desarrolla el 70% del cerebro y, si ese proceso se interrumpe, las funciones y habilidades cognitivas se ven afectadas de por vida.
Silva destaca la importancia de atender a los niños en esa ventana de los 1,000 días, pero no puede hacerse con una sola acción. Por ello, Guatemaltecos por la Nutrición trabaja en 19 intervenciones que alcanzan a la madre durante la gestación, al bebé ya la familia, con temas como agua y saneamiento, atención primaria en salud, educación nutricional, agricultura sostenible, entre otros.
El reto del programa fue implementar todas esas intervenciones a nivel comunitario, donde está la mayor prevalencia de desnutrición crónica. También lo fue cambiar la costumbre del asistencialismo.
Por ejemplo, en Cuilco se desarrolló una estrategia de cosecha de lluvia que involucró al alcalde, a líderes locales y comunitarios. Ahora pueden almacenar hasta cuatro millones de litros de agua para ser utilizados durante la temporada seca. Este tipo de proyectos, donde la población se involucra, genera confianza. “Ya no es luchar contra el escepticismo, es realmente incorporar a la gente para generar su propio desarrollo”, indicó.
El éxito alcanzado por los guatemaltecos por la Nutrición radica en que reúne cinco cualidades: continuidad —es un proyecto de larga duración que no se reinicia con cada cambio de gobierno—; movilidad —cada intervención llega directamente a las personas y no espera a que estas acudan a los campamentos—; holístico —trabaja acciones de manera integral—; generación de desarrollo y sostenibilidad —las soluciones surgen de la propia comunidad—; y, finalmente, replicabilidad.
Con esa visión de que el proyecto pueda reproducirse y extenderse a más municipios, Guatemaltecos por la Nutrición ha trabajado protocolos y manuales para que otros actores, o bien las comunidades, puedan implementar los distintos ejes del programa.
Para el 2026, el proyecto contempla llegar a Pueblo Nuevo Viñas, Santa Rosa, e incrementar las intervenciones en más comunidades de Huehuetenango. En la mira está Chiantla, que este año reporta la mayor cantidad de niños fallecidos por desnutrición aguda en el país.
«El programa nació para replicarse», indicó Silva.




