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Algo no está bien en la mansión de Nina Winchester (Amanda Seyfried). Millie Calloway (Sidney Sweeney), su asistente recién contratada, no tarda en darse cuenta. Sin embargo, su propio pasado oscuro pesa más que las inquietantes señales que emanan de la casa ubicada en las afueras de Nueva York. Aislada en ese suburbio aparentemente idílico, Millie pasa los días limpiando, cocinando y cuidando a la pequeña pero hostil Cecelia. En ese entorno asfixiante, su único atisbo de apoyo parece ser Andrew (Brandon Sklenar), el marido de Nina, hacia quien comienza a desarrollar una atracción.
Pese a todo, el empleo representa una tabla de salvación: le proporciona a Millie el dinero que necesita y la liberación de pasar las noches durmiendo en su coche. El puesto incluye una pequeña y silenciosa habitación para ella sola en el ático, un espacio que puede cerrarse con llave… solo desde el exterior.
Una joven con un pasado oscuro empieza a trabajar como asistente en la mansión de una familia peculiar.
Dirigida por Paul Feig, conocida por títulos como La boda de mi mejor amiga y Un simple favor, La asistente es la adaptación cinematográfica que la productora Rebecca Sonnenshine realiza de la exitosa novela homónima de Freida McFadden (2022). Fue uno de los libros más vendidos del año. La propia Sweeney confesó que era seguidora de la saga mucho antes de enterarse de que protagonizaría su adaptación cinematográfica.
La producción apuesta por una escenificación contenida y un ritmo progresivo que privilegia la tensión sostenida sobre el sobresalto inmediato. El resultado es un thriller incómodo y perturbador. Bajo un voltorio de reparto atractivo y una escenografía pulcra, se despliega una sucesión de acontecimientos terribles, a menudo mostrados sin concesiones.
La película indaga en lo que se oculta tras las fachadas impecables y expone cómo los más vulnerables son explotados por quienes ostentan el poder. Al mismo tiempo, traza un recorrido hacia la emancipación y la recuperación de la agencia personal.
Se juega deliberadamente con el espectador, haciéndole creer que avanza por un territorio conocido. Ha sido comparada con películas de los 90', como La mano que mece la cuna oh instinto básico. Sin embargo, bajo esa apariencia de thriller doméstico clásico se oculta una premisa que conecta de manera más directa con inquietudes contemporáneas. Y cuando parece que la historia ha agotado todas sus sorpresas y ha alcanzado su último giro, La asistente aún se reserva una vuelta de tuerca más.




