La Diputación de València se vio ayer obligada a prorrogar sus presupuestos de 2025 ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo para aprobar unas cuentas de 2026. Las exigencias de Ens Uneix, socio de Vicent Mompó en la institución provincial, se han demostrado, como ya alertó este periódico, incompatibles con las peticiones de Vox, cuyos votos son también necesarios para sacar adelante unos nuevos presupuestos.
Los municipalistas reclamaban más dinero en Igualdad y Memoria Histórica, dos de las áreas que gestiona su diputada Natàlia Enguix, pero Vox no ha aceptado. La formación de derecha radical está molesta por el gran protagonismo que ha dado la corporación provincial a estas dos materias que Vox tiene en la diana en su batalla cultural. Hasta ahora, los dos diputados del partido de Santiago Abascal habían ayudado a Mompó, que no tiene la mayoría en el pleno, pero el avance de la legislatura y las peticiones de Ens Uneix han dinamitado un posible acuerdo a tres bandas.
El año pasado, la Diputación de Valencia -una institución menos dada a la confrontación política- logró aprobar los presupuestos con el apoyo de cuatro de los cinco grupos políticos -el PSPV votó a favor y solo Compromís se abstuvo en unas cuentas marcadas por la tragedia de la dana-. Un consenso de que, tras un año de mucha tensión política, no se ha podido reeditar. El PSPV aseguró ayer que la prórroga “confirma el fiasco absoluto del pacto entre el PP y Ens Uneix, sostenido por Vox”.
Los puentes que pretenden tender Llorca no tienen respuesta de la izquierda que ve al presidente ligado a Vox
La imposibilidad de llegar a un pacto evidencia que todos los puentes entre bloques están dinamitados y no se volverán a levantar en lo que queda de legislatura. Por mucho que insista el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, la entente entre la derecha y la izquierda es una quimera. Tampoco parece que las continuas cesiones del PP a Vox a nivel autonómico permitan reconstruir puente alguno.
Ya lo dijo este lunes la secretaria general del PSPV y la ministra, Diana Morant, que volvió a cargar contra el presidente. El dirigente socialista aseguró que Pérez Llorca “no está abriendo una nueva etapa de normalidad”, ya que “la normalidad política uno se la tiene que ganar y se la tiene que merecer”, algo que demostró imposible con un “Consell de continuidad que nos ha estado mintiendo durante 14 meses”. Ayer, añadía: “Hoy tenemos un presidente que no ha votado nadie”.
Sin opciones de renovar los órganos estatutarios
En este sentido, Morant insistió en que las “líneas rojas” del PSPV respecto a Vox no han cambiado, y, por tanto, con sus votos no permitirán que representantes propuestos por esta formación ultra entren a formar parte de órganos estatutarios que quieren suprimir. Todo apunta a que pasarán los cuatro años de legislatura y el Consell Valencià de Cultura y la Sindicatura de Comptes, por citar solo dos ejemplos, seguirán con el mandato de sus miembros caducados.
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La hoja de ruta del PSPV no ha cambiado tras la dimisión de Carlos Mazón y lejos de intentar destensar la situación, los socialistas valencianos están dispuestos a continuar buscando la confrontación y el cuerpo a cuerpo con el PP. La marca del puño y la rosa y también Compromís no piensan aflojar en su crítica por la gestión de la dana y han activado una especie de larga precampaña hasta que se acabe la legislatura. El escenario nacional, donde es la oposición de derechas la que intenta azuzar el clima electoral, también contribuye a mantener el pulso político en todo lo alto.
La búsqueda de la bronca no es el perfil elegido por Pérez Llorca que intenta ganarse una imagen del presidente cercano ya pie de calle. Sin embargo, el mandatario popular, consciente de la situación preelectoral que se vive en toda España, sí que se ha rodeado de dirigentes capaces de elevar el tono y bajar al barro como el síndic del grupo popular, Nando Pastor, o el portavoz del Consell, Miguel Barrachina.
La Diputación de Valencia, que había sorteado la crispación, se aboca a un final de legislatura complicado
En este contexto de polarización política, el acuerdo en la Diputación de Valencia era más que complicado. De hecho, fuentes de la institución ven muy difícil que en los próximos meses se pueda revertir la situación. En este sentido, en lo que queda de legislatura (hasta las municipales de 2027) cada pleno será una batalla donde Mompó tendrá que hacer equilibrios para poder compatibilizar los deseos de Ens Uneix, su socio en el gobierno, y Vox, su socio en la oposición. Al contrario que en la Generalitat, al presidente provincial del PP no le basta con Vox, una coyuntura que no augura tranquilidad en una institución que hasta ahora había logrado sortear la crispación.




