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Una reciente propuesta sobre seguridad fronteriza entre Colombia y Venezuela ha generado un intenso debate público. La idea, que en un principio fue interpretada por algunos sectores como una posible «fusión» de las fuerzas militares de ambos países, fue aclarada por el presidente Gustavo Petro, quien precisó que el objetivo es establecer una coordinación y articulación de esfuerzos para combatir a los grupos narcotraficantes que operan en la porosa frontera de más de 2.200 kilómetros.
Este artículo explica de manera pedagógica qué significa esta cooperación, por qué se considera necesaria y cuáles son las implicaciones y cuestionamientos que la rodean.
Foto de archivo de tropas del Ejército de Colombia Foto:Cortesía Ejército
¿En qué consiste realmente la propuesta?
Lejos de una unión estructural, lo que se ha planteado es una alianza estratégica y operativa. El propio presidente Petro matizó la idea inicial, surgida de un comentario de su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, explicando que el fin es «articularlos para acabar el narcotráfico en la zona de frontera».
En la práctica, esto se traduciría en:
- Intercambio de inteligencia: Compartir información en tiempo real sobre la ubicación, movimientos y finanzas de grupos armados como el Eln, las disidencias de las Farc y el 'clan del Golfo', que tienen presencia en ambos lados de la frontera.
- Operaciones coordinadas: Realizar acciones militares y policiales simultáneas o complementarias. Por ejemplo, si Colombia inicia una operación en el Catatumbo, Venezuela podría reforzar la vigilancia en su lado para evitar que los miembros de estos grupos crucen la frontera para escapar.
- Bloqueo de rutas del narcotráfico: Trabajar en conjunto para identificar y desmantelar las rutas terrestres, fluviales y aéreas utilizadas para el tráfico de drogas y precursores químicos.
El presidente Petro ha sido enfático en que esta coordinación es vital, argumentando que tras la ruptura de relaciones diplomáticas en años anteriores, la frontera quedó «en poder de la mafia».
El ministro de Defensa del régimen de Venezuela, Vladimir Padrino López. Foto:AFP
El contexto: una frontera compleja y estratégica
La frontera colombo-venezolana ha sido históricamente un corredor para economías ilegales. La geografía de regiones como el Catatumbo, Arauca o el Zulia venezolano facilita las operaciones de grupos que se lucran del narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Según el Gobierno colombiano, la falta de cooperación durante los años de tensión diplomática permitió que estas estructuras criminales se fortalecieran. El restablecimiento de las relaciones en 2022 abrió la puerta para retomar un diálogo en materia de seguridad que se considera fundamental para recuperar el control territorial y la soberanía.
De hecho, ya se han dado pasos en esta dirección. El gobierno Petro ha destacado que, gracias a la gestión diplomática, las fuerzas venezolanas han comenzado a golpear a estructuras del Eln y de la 'Segunda Marquetalia' en su territorio.
Gustavo Petro, presidente de Colombia – CRC Foto:Presidencia – Archivo particular
El debate: pragmatismo versus desconfianza
La propuesta de una alianza militar más estrecha ha generado diversas reacciones.
Un favor: Quienes respaldan la medida la ven como un paso pragmático y necesario. Argumentan que sin la colaboración del país vecino es prácticamente imposible derrotar a grupos criminales que no reconocen fronteras. Desde esta perspectiva, la seguridad nacional de Colombia requiere una relación funcional con las autoridades venezolanas, independientemente de las diferencias ideológicas.
En contra: Los críticos, principalmente desde la oposición y algunos analistas de seguridad, expresan desconfianza. Sus preocupaciones se centran en la naturaleza del gobierno venezolano, señaladas por agencias internacionales de tener vínculos con actividades ilícitas. Cuestionan si se puede confiar plenamente en la colaboración de un régimen sobre el cual pesan graves acusaciones, incluidas las de narcotráfico por parte de Estados Unidos.
Esta situación se da en un contexto geopolítico complejo, marcado por las recompensas que ofrece el gobierno estadounidense por la captura de altos funcionarios venezolanos, lo que añade una capa de tensión a cualquier acuerdo de cooperación militar.
Este artículo fue elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisado por un periodista.
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