
– PCESS609/ ISTOCK – Archivo
MADRID, 2 de enero. (EDICIONES)-
La inteligencia artificial -o IA- empieza a llegar a las consultas de los médicos de familia para liberarles de tareas rutinarias y ayudar en el diagnóstico y el seguimiento de enfermedades. Expertos destacan su potencial para mejorar la calidad asistencial, siempre que se utiliza de forma ética y centrada en las personas.
Según nos explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Jaime Bona, médico de familia y comunitariay coordinador del Grupo de trabajo de Inteligencia Artificial y Salud Digital de la semFYC, la IA está comenzando a abrirse paso en la Atención Primaria, aunque asegura que «todavía se encuentra en una fase inicial», pero con un enorme potencial como herramienta de apoyo para los profesionales sanitarios. «En los próximos años, su uso podría ayudar a optimizar el tiempo de consulta, ya mejorar la calidad de la atención», indica.
Por ejemplo, dice que la IA puede colaborar en la elaboración de resúmenes de informes clínicos, transcribir las consultas al historial del paciente, o sugerir posibles diagnósticos a partir de síntomas frecuentes. «También puede alertar sobre interacciones entre medicamentos, ayudar a organizar las agendas, clasificar los motivos de consulta, o detectar señales de alarma en los datos del paciente antes de que se conviertan en un problema grave«, agrega.
Además, subraya el doctor Bona, ya se están explorando aplicaciones en el análisis automático de imágenes médicas -como electrocardiogramas, radiografías, o lesiones en la piel- y en la comunicación con los pacientes, por ejemplo, para el seguimiento de enfermedades crónicas o la resolución de dudas sencillas.
«En definitiva, se trata de una tecnología que puede facilitar el trabajo del equipo sanitario, y mejorar la experiencia del paciente, siempre que se valide correctamente, y se utilice de forma ética, segura y centrada en las personas», sostiene este experto. Precisamente se trata de uno de los temas que se ha abordado en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), del 13 al 15 de noviembre en Madrid.
UNA GRAN ALIADA DE LOS MÉDICOS DE FAMILIA
En concreto, resalta el coordinador del Grupo de Trabajo de IA y Salud Digital de la semFYC que ésta «está empezando a convertirse en una gran aliada de los médicos de familia», y que su mayor aportación no es sustituir el juicio clínico humano, sino liberar tiempo para lo que realmente importa: atender mejor a las personas: «La IA puede encargarse de tareas rutinariascomo transcribir las conversaciones con el paciente y transformarlas en un lenguaje técnico bien estructurado para la historia clínica. Así, el profesional gana minutos valiosos para escuchar, explorar, explicar y cuidar«.
Pero también considera que la inteligencia artificial debería actuar como un «segundo par de ojos» o un copiloto para el médico en consulta, es decir, representar «una herramienta de apoyo» que sugiera, alerte, y organice la informaciónpero que nunca sustituya la decisión final del médico. «Su papel debe ser el de facilitar el trabajo clínico, no automatizarlo», precisa el miembro de la semFYC.
El profesional ha de poder revisar, comprender y valorar las recomendaciones de la IA, según prosigue el doctor Bona, «utilizándolas de forma crítica y fundamentada», y no como instrucciones que se siguen sin reflexión. «Todo ello debe integrarse en sistemas ágiles, intuitivos, y adaptados al flujo real de trabajo», agrega, subrayando que, por encima de todo, debe preservarse la relación humana entre el médico y el paciente, «un aspecto esencial que ninguna tecnología puede reemplazar».
ALIVIAR LA SOBRECARGA ASISTENCIAL
A su vez, sostiene que la IA tiene el potencial de aliviar la sobrecarga asistencial, pero también de generar más burocracia: «Todo dependerá de cómo se diseñe e implemente. Si se integra de forma adecuada, puede descargar a los profesionales de tareas repetitivas y administrativas, liberando tiempo para dedicarlo a lo verdaderamente importante: la atención al paciente. Sin embargo, una mala integración -que mantenga las herramientas antiguas o agregada más pasos y pantallas- sólo aumentará la burocracia y la dependencia de sistemas aún poco eficientes».
Además, según prosigue este médico de familia, estas herramientas pueden ayudar a no pasar por altos detalles importantes. «En una consulta con ritmo intenso, la IA puede detectar patrones, o alertar sobre datos que merecen atención. Y, por si fuera poco, tiene la capacidad de consultar en segundos millones de artículos científicos, ofreciendo un acceso rápido y actualizado al conocimiento médico. En definitiva, la IA no viene a reemplazar la cercanía del médico de familia, sino a potenciarla: menos burocracia, más tiempo, y mejores decisiones para el cuidado de cada paciente», asevera.
RIESGOS ACTUALES
Eso sí, el doctor Bona advierte de que la IA puede ser una herramienta muy valiosa, pero también presenta riesgos y limitaciones que conviene tener en cuenta: «En ocasiones, puede cometer errores, o dar respuestas con mucha seguridad, pero basada en información incompleta o inexacta. Además, todavía existe poca transparencia sobre qué datos utilizan y cómo llega a sus conclusiones; lo que puede generar desconfianza».
Otro aspecto importante, en su opinión, es que la IA no entiende el contexto humano: «No percibe el miedo o la preocupación de un paciente, ni conoce su situación familiar, social, o económica. Estos matices, que los profesionales de Atención Primaria tenemos muy presentes en cada consulta, son fundamentales para una atención realmente integral».
Considere igualmente que la protección de la privacidad y la confidencialidad de los datos de salud debe ser una prioridad absoluta.. «Sólo garantizando un uso ético y seguro de la información podremos aprovechar todo el potencial de la IA sin poner en riesgo la confianza entre el médico y el paciente», agrega.
Por todo ello, el coordinador del Grupo de trabajo de Inteligencia Artificial y Salud Digital de la semFYC defiende que la formación en IA para los profesionales sanitarios debe ser sobre todo práctica y enfocada al día a día, y no basada en largos cursos teóricos.
«Lo importante es aprender a usar estas herramientas con criterio: saber cómo funcionan, en qué situaciones son confiables y en cuáles conviene desconfiar, y cómo revisar sus recomendaciones antes de aplicarlas. También será esencial formarse en la protección de los datos del paciente, y en los aspectos éticos y legales del uso de la IA en salud. Y, por supuesto, Nunca deben perderse las habilidades básicas que definen la profesión.: explorar, escuchar, razonar, y decidir con sentido clínico, incluso cuando no haya una pantalla de por medio», subraya este portavoz de los médicos de familia y de Atención Primaria.
Aunque reconoce que la inteligencia artificial todavía tiene poca presencia en las consultas de Atención Primaria, si resalta que esta nueva tecnología «no está aquí para reemplazar la relación médico-paciente, sino para protegerla». «Si conseguimos que ayudemos a reducir algunas tareas que aportan poco valor, y alivie la carga del sistema sanitario, ganaremos todos: los profesionales tendrán más tiempo para atender, y los pacientes, una atención más cercana y de mayor calidad», concluye el doctor Bona.




