ventanas tiene funciones para todo. Algunas de ellas están pensadas para mejorar nuestra experiencia, reduciendo los tiempos de espera, pero pueden ser un problema a la larga en nuestros ordenadores. Si no quieres dañar tu PClo mejor es que los desactivos, como te explicamos en esta publicación de ADSLZone.
el Inicio rápido de Windows es una función pensada para usar de manera ocasional, para reducir el tiempo de arranque del sistema cuando tenemos prisa en usar el dispositivo. Al encender el ordenador de este modo, limitamos el acceso a la partición del disco de Windows, lo que puede resultar problemático a largo plazo.
¿Por qué es mejor desactivar el Inicio rápido de Windows?
Este proceso más inmediato nos permite tener listo el PC en segundos, pero impide que las actualizaciones realmente se hagan de forma automática. En lugar de que se apliquen los cambios de las nuevas correcciones de Windows, los usuarios tienen que reiniciar manualmente (apagar no sirve). Alabama acumular varias actualizacionesel ordenador podría quedarse atrapado con el mensaje de «trabajando en las actualizaciones. No desconectes tu PC» durante mucho tiempo. En ese momento, se recomienda no forzar un reinicio, ya que podría afectar gravemente al sistema.

Además, si tienes un arranque dual (dos softwares instalados en una misma PC), el Inicio rápido de Windows bloquea la partición del sistema, impidiendo que accedas a ciertos archivos cuando estés usando el otro software. En el caso de que se utilice una misma memoria de almacenamiento, podría provocar daños internos. También es recomendable desactivarlo si vas a acceder al equipo de forma remota, puesto que suele interferir con Wake-on-LAN.
Otros factores para desactivar el inicio rápido son que dificultan el ingreso al BIOS del PC. Normalmente, accedemos ahí durante el arranque y, si este es tan rápido, es más difícil pulsar las teclas que abren en BIOS para resolver problemas relacionados.

La mejor manera de evitar este tipo de fallos es deshabilitar el Inicio rápido. Es posible que tarde un poco más en cargar el sistema operativo Windows, pero el tiempo de espera nada especialmente notorio por lo general.
¿Cómo desactivar el inicio rápido?
La manera más segura de desactivar el Inicio rápido de Windows es a través del panel de control. Puedes acceder a él buscándolo en la barra de búsqueda de tu ordenador que se encuentra en la parte de abajo de la pantalla. Una vez lo hayas abierto, sigue los sencillos pasos que explicamos a continuación:
- Desde el Panel de control, haz clic en la sección «Hardware y sonido».
- Luego, haz clic en «Cambiar las acciones de los botones de inicio/apagado».
- Cuando estés ahí, pulsa sobre la opción de «Cambiar la configuración actualmente no disponible».
- En este punto, te permitirá marcar la función de Inicio rápido. Hazlo y guarda los cambios.

Al seguir estos pasos, te asegurarás de que el sistema se apague completamente y no quede en una especie de «hibernación». Es decir, el ordenador no guardará ningún dato en el disco al apagar el equipo, ni siquiera el kernel de Windows o los controladores instalados. Aunque esto se traduzca en un encendido ligeramente más lento, sí que conseguirás que las actualizaciones se completen al apagar y encender el PC, y un correcto funcionamiento del ordenador al utilizarlo a través de alguna aplicación remota, por ejemplo.




