A todos nos puede pasar: estás en una fiesta, una cena con amigos o una reunión social y, aunque lo estás pasando bien, lo único en lo que puedes pensar Es en lo mucho que te gustaría estar en tu casa en pijama. Ante esta situación, son muchas las personas que optan por hacer lo que les pide el cuerpo y se van antes de que acabe 'oficialmente' el evento, a menudo, sin hacer mucho ruido ni despedirse de nadie.
El psicólogo José Martín del Pliego asegura, en una conversación con la revista 'Cuerpo Mente', que actuará así no tiene nada que ver con la educación o las habilidades sociales de la persona en cuestión, sino con sus necesidades emocionales.

A todos nos puede pasar: estás en una fiesta y, aunque lo estás pasando bien, lo único en lo que puedes pensar es en lo mucho que te gustaría estar en tu casa.
Las fiestas y otros encuentros sociales pueden activar demasiado el sistema nervioso centralexplica el psicólogo, lo que puede sobresaturar a ciertas personas. «Llegado cierto momento, la persona que lo sufre necesita urgentemente salir de ese entornoaunque no esté pasando nada malo».
No despedirse de todos los presentes va muy de la mano de esta sobresaturacion del sistema nervioso por diversos motivos: «Te exponen a más situaciones de contacto social ya que 'no te dejen' que te vayas aún».

Despedirse antes de irse te exponen a más situaciones de contacto social ya que 'no te dejen' que te vayas aún
El problema, explica el experto, es que «cuando la persona que se quiere ir está sobreestimulada y se le ha agotado su batería socialmarcharse es una necesidad«. Por eso lo hacen lo antes posible y de la forma más disimulada.
La activación del sistema nerviosoexplica Del Pliego, tiene que ver con nuestro nervio vago central. «Este nervio se entrena cuando somos muy pequeños, pero de no poder hacerlo de forma adecuada, hay una tendencia a 'su desactivación'; haciendo que la persona se sienta insegura y en alerta en presencia de otros».
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Una fiesta implica «conductas espontáneas y poco controlables, que no sabes realmente por dónde pueden salir», lo que se vuelve agotador para la personaañade el psicólogo. Y aún hay un último factor a tener en cuenta: «Vivimos en un período de hiperexigencia social.sobrecarga de estímulos y demasiada conexión».
En este contexto, «las despedidas silenciosas son conductas de escape en las que evitamos una situación que nos va a desgastar aún más». Para Del Pliego, no hay nada de malo en irse silenciosamente en estos casos: «Es una forma de autocuidado para darnos calma y evitar el 'exceso social' que, para algunas personas, es demasiado«.




