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Si Pedro Sánchez logra mantenerse en la Moncloa a lo largo del año, como es su intención, coincidirá con Donald Trump, con quien chocó en el 2025 por su rechazo a aumentar hasta el 5% del PIB español el gasto en defensa, en tres ocasiones, dos en Estados Unidos y una en Turquía.
La primera será en la capital de Turquía, Ankara, el 7 y 8 de julio, fechas en las que está convocada la cumbre de la OTAN. Precisamente en junio del año pasado los socios de la Alianza Atlántica acordaron llegar al año 2035 con un gasto defensivo del 5% del PIB. Sánchez firmó el acuerdo pero logró salir con una exención para el país que le permitirá gastar tan solo el 2,1%. La actitud española llevó a Trump a sugerir incluso la expulsión de España de la OTAN.
La segunda ocasión en la que se verán ambos líderes será a finales de septiembre en Nueva York con motivo de la semana de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, ante la que se prevé que intervenga Sánchez en representación de España después de que el año pasado lo hizo el Rey. El presidente estadounidense toma la palabra al inicio de las sesiones y ofrece una recepción a los dirigentes que acuden a ella.
Casi tres meses después, Sánchez tiene previsto viajar a Miami para estar presente los días 14 y 15 de diciembre en la cumbre de líderes del G-20 que organizará Trump, quien ha asumido la presidencia de este foro pese a no haber ayudado a la que tuvo lugar en Sudáfrica en el 2025.
Días antes de esa cita, el 4 y 5 de noviembre, coincidiendo prácticamente con las elecciones de medio mandato en EE.UU., España albergará la 30 cumbre iberoamericana, que se celebrará en Madrid con el lema «Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo». Una cumbre a la que el Gobierno otorga una gran relevancia al llegar a su trigésima edición y antes de la que se prevén casi una treintena de reuniones ministeriales, foros y encuentros preparatorios que se repartirán por varias autonomías.




