SpaceX anuncia una reconfiguración masiva de su constelación ante la llegada del mínimo solar. Bajarán de órbita millas de aparatos para que la atmósfera haga el trabajo sucio si algo falla
El espacio se está llenando, y no es ninguna sorpresa que EspacioX sea el principal responsable del tráfico en la órbita baja terrestre. Con más de 9.000 satélites operativosla red Starlink es una maravilla de la ingeniería, pero también una potencial pesadilla de basura espacial si las cosas se tuercen.
Y las cosas, a nivel atmosférico, están a punto de cambiar. Nos acercamos al mínimo solar (una fase del ciclo de 11 años del Sol en la que su actividad disminuye reducida), y esto tiene una consecuencia física directa: la atmósfera de la Tierra se «encoge» y se vuelve más fina en las capas altas.
Esto, que suena muy técnico, es un problema grave para Elon Musk. ¿La solución? Agente de mudanzas 4.400 satélites de golpe.
Menos aire, más peligro
Para entender la jugada, hay que entender cómo mueren los satélites. Normalmente, cuando un satélite de órbita baja falla o termina su vida útil, el rozamiento con las partículas de la atmósfera lo frena hasta que cae y se desintegra. Es el sistema de limpieza automático del planeta.
Pero durante el mínimo solar, al haber menos densidad atmosférica a esas alturas (550 km), el rozamiento disminuye. Esto significa que un satélite averiado podría quedarse ahí arriba dando vueltas como un zombi durante años en lugar de quemarse rápido, aumentando el riesgo de colisiones en cascada (el temido Síndrome de Kessler).
Por eso, Michael Nicolls, vicepresidente de ingeniería de Starlink, ha anunciado que durante 2026 bajarán 4.400 satélites desde los 550 km actuales hasta los 480 kilómetros de altitud.
4 años reducidos a unos meses
Al bajarlos a esa cota más densa, SpaceX se asegura de que, si un satélite muere, la gravedad y el rozamiento harán su trabajo mucho más rápido. Según Nicolls, esta maniobra reducirá el tiempo de decaimiento balístico en más de un 80%.
Básicamente, un satélite muerto a esa nueva altura tardará unos pocos meses en desintegrarse, en lugar de los más de 4 años que tardaría si se quedara arriba durante el mínimo solar.
Es una medida de seguridad proactiva crucial. Con el espacio cada vez más congestionado (y con sustos recientes como el despliegue no coordinado de satélites chinos), asegurar que la basura se «autodestruye» rápido es la única forma de garantizar que podamos seguir lanzando cohetes en el futuro sin chocar contra nuestra propia chatarra.




